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El futuro de la ingeniería ya está aquí

Una de las profesiones donde mayor evolución ha habido es en la ingeniería civil. Hoy en día, por ejemplo, la única referencia que tienen los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNAM de una regla de cálculo, es la imagen de una a gran escala que está en una de sus aulas. Han pasado generaciones de ingenieros que no la utilizan, no saben cómo funciona y ni necesitan saberlo.

Pero la tecnología aplicada a la ingeniería va más allá del uso de una calculadora científica o de trazar planos en computadora. En la actualidad se pueden generar gemelos digitales de la obra ya terminada, que permiten conocer su desempeño, dónde y cuándo requiere mantenimiento; se pueden administrar y planear proyectos en programas especializados para ello, y con ayuda de la Inteligencia Artificial.

Además de los avances tecnológicos, la ingeniería civil ha evolucionado también en lo social: cada vez hay más ingenieras, lo cual ha ampliado la perspectiva de género en una carrera que hasta hace unas décadas era prácticamente en su totalidad masculina. Asimismo, las nuevas generaciones ven como parte integral de los proyectos que cumplan con ser sustentables, resilientes y consideren las necesidades y opinión de las comunidades.

Todas estas transiciones las han visto y asimilado en el Colegio de Ingenieros Civiles de México, el cual integra a académicos, especialistas y profesionistas expertos, y que busca compartir conocimiento y experiencias con las y los jóvenes ingenieros, en un intercambio de ideas y experiencias que enriquece a toda la comunidad. Es por ello que el Colegio cuenta con su Club de Estudiantes, el cual coordina Aislin Alexia Franco Portillo, alumna de ingeniería de la UNAM, donde participan estudiantes de ingeniería civil de la Ciudad de México y de la zona metropolitana, y que este lunes les tocó presentar propuestas sobre las centrales hidroeléctricas, en un nutrido desayuno al que asistieron estudiantes, ingenieros jóvenes y veteranos, en un interesante intercambio de ideas.

“La ingeniería civil no se aprende únicamente en las aulas, se fortalece cuando nos involucramos, participamos en proyectos, realizamos preguntas, intercambiamos ideas y cuando construimos redes con otros estudiantes y con profesionales que ya están transformando a nuestro país”, aseveró Aislin Franco. Y qué mejor espacio para ello que la oportunidad de participar en el Colegio de Ingenieros Civiles de México.

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