La posición geográfica de Querétaro y su infraestructura de transporte lo han consolidado como el centro logístico del Bajío y una arteria clave para el comercio hacia Norteamérica. Con el crecimiento de las operaciones de exportación e importación, el movimiento de mercancías mediante autotransporte de carga y transporte aéreo vive una etapa de alta demanda. No obstante, este dinamismo viene acompañado de un reto: la descarbonización de la cadena de suministro.
A medida que los clientes internacionales y las normativas transfronterizas imponen métricas estrictas bajo criterios ESG (Environmental, Social, and Governance), la eficiencia logística ya no se evalúa únicamente en términos de costo y tiempo de entrega. Hoy, para la alta dirección de las empresas de transporte, operadores logísticos (3PL/4PL) y directores de cadena de suministro, la capacidad de ofrecer soluciones multimodales de bajas emisiones es un factor crítico de competitividad y permanencia en el mercado.
La sinergia entre el autotransporte y la carga aérea sustentable
El modelo logístico queretano destaca por una integración fluida entre la red carretera que conecta directamente con la frontera norte y los puertos del Pacífico y del Golfo y el Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (AIQ), con operación de carga aérea.
Para transformar este nodo en una cadena de valor sustentable, los líderes de la industria están impulsando acciones prioritarias:
- Modernización y electrificación de flotas terrestres: Renovación gradual de unidades hacia vehículos de carga eléctricos o impulsados por gas natural comprimido (GNC), reduciendo las emisiones de material particulado y gases de efecto invernadero en trayectos regionales.
- Optimización de la carga aérea y combustibles sostenibles (SAF): Promoción de acuerdos con aerolíneas de carga para la incorporación progresiva de combustibles de aviación sostenibles y la maximización del factor de ocupación en bodegas de carga (payload).
- Parques logísticos e infraestructura ecoeficiente: Desarrollo de centros de distribución en la región equipados con naves industriales con certificación LEED, generación fotovoltaica en sitio y sistemas automatizados de gestión de inventarios para minimizar desplazamientos innecesarios.
Digitalización y visibilidad total para el rastreo de huella de carbono
La transición hacia una logística verde no es viable sin datos precisos. Las organizaciones líderes están invirtiendo en plataformas tecnológicas avanzadas que permiten calcular, auditar y reportar las emisiones de CO₂ por tonelada-kilómetro transportada en cada eslabón de la cadena.
La logística sustentable en el Bajío superó la fase de compromiso reputacional; hoy es un requisito operativo donde la visibilidad de la huella de carbono y la eficiencia energética determinan la adjudicación de los grandes contratos internacionales.
Sistemas de telemetría e inteligencia artificial para rutas dinámicas permiten reducir el kilometraje en vacío, anticipar cuellos de botella en cruces fronterizos y optimizar las maniobras en las terminales de carga del AIQ y patios intermodales.
Resiliencia y mitigación de riesgos en el corredor logístico del Bajío
Construir una cadena de suministro verde implica también fortalecer su resiliencia operativa frente a contingencias climáticas, regulatorias o de seguridad. La diversificación de rutas, el monitoreo constante mediante torres de control digitalizadas y la colaboración estrecha con las autoridades locales y federales ayudan a que la mercancía de alto valor como componentes aeroespaciales, autopartes e insumos farmacéuticos fluya con seguridad y mínimos tiempos de inactividad.
Querétaro y la región del Bajío tienen la oportunidad de consolidar una logística sustentable de referencia en México. Las empresas que alineen su infraestructura de transporte terrestre y aéreo con los estándares ESG podrán reducir costos operativos mediante el ahorro energético y posicionarse como socios clave en las cadenas globales.
